Millones de seres humanos en el mundo se niegan a provocar el sufrimiento y la masacre de animales para su consumo.
¿ Quién habla de ello ?
Nos enseñan a despreciar a los animales no humanos y a volvernos sus verdugos. Cuando el barbarismo es el estandarte social, es difícil decir " no ". Estamos orgullosos de haber sabido decir " no ".
Por su sola existencia, el vegetarianismo cuestiona la legitimidad de la explotación animal. Por eso, es ignorado, ridiculizado, difamado. Quieren avergonzarnos de nuestra compasión. Nunca nos dejaremos intimidar.
Derecho a un tiempo de palabra equitativo, derecho a una comida vegetariana y vegana en las colectividades, derecho de rechazar cualquier participación en la explotación animal por medio de nuestro trabajo o nuestros impuestos.
No se otorga ningún derecho a los animales criados y matados. Queremos ejercer nuestros derechos plenamente, porque representan los únicos derechos que se conceden indirectamente a los animales. Hablaremos en su nombre hasta que cese la masacre.
En un día cualquiera
de un país en tiempo de paz ...
Pájaros empalados asan en los escaparates. Cuerpos desmembrados llenan los mostradores. En los puentes de los barcos, los peces se estremecen lentamente hasta la asfixia. En los hangares fétidos, transcurren tristes vidas. Los picos, los dientes, los testículos son cortados en vivo. Los embudos se hunden hasta el fondo del gaznate. Por doquier circulan camiones repletos de condenados. Los que van a degollar, sangrar, descuartizar.
En este día cualquiera los que tienen miedo y dolor se cuentan por millones. En este país de paz, la tortura y la muerte son el lote cotidiano.
Para más detalles, ver el Manifiesto